Carta a mi hija

Carta a mi hija, y uno que otro sermón

He estado pensando mucho en ti últimamente porque ya sabes, no sé cuándo se me acaba el tiempo aquí, junto a ti, junto a todos y, es entonces cuando me pregunto qué estoy dejando de mí en ti y para ti. Por eso escribo esta carta a mi hija y uno que otro sermón.

Carta a mi hija

Hay algo por lo que, desde que tengo uso de razón, he trabajado mucho y es por mis sueños, por hacerlos reales, vivirlos, y disfrutarlos. Estoy procurando heredarte muchas cosas, pero me gustaría que esto sea de lo que más atesores y recuerdes.

Te diré algo hija mía: muchas cosas con las que soñé no las conseguí, pero me dieron algo muy valioso llamado experiencia y fue con ella con la que seguí adelante en el camino que siguen los soñadores, los que se atreven, los que le agarran el gusto a nadar contra la corriente. Mi intención no es decirte cómo lograr lo que quieres en esta vida porque no hay recetas mágicas, ni fijas para eso.  Mi intención es contarte ciertas cosas que podrían ayudarte a atravesar los caminos que te esperan.

Toma en cuenta que:

  • Tienes que amarte.  Vales mucho.
  • El tiempo es clave.  Puede jugar a tu favor o en tu contra, hazlo tu aliado.
  • No con todo el mundo podrás hablar de tus sueños.  Aprenderás a reconocer con quién sí y con quién no.  Unos te pondrán ‘peros’ mientras que otros te inyectarán ganas.  
  • Nunca te enamores de las zonas de confort, son trampas.  La vida es por ciclos, donde sientas que uno termina, muévete.
  • Te criticarán, te juzgarán a la ligera, pero no te detengas.  Después que tú sepas quién eres y lo que quieres, lo demás siempre será lo de menos.
  • Permite que te ayuden y ayuda a los demás.  El universo trabaja a favor de quienes son socios del ‘Banco de favores’.  
  • Fluye, no te estanques.  Regala y regálate libertad.
  • Es fácil comenzar algo, pero terminarlo no tanto.  No cuelgues los guantes hasta que ganes, o hayas hecho los intentos suficientes, o hasta que la vida te insista demasiado con una nueva y mejor oportunidad.
  • Presta atención a las señales.  Rompe reglas.
  • Súmate a gente apasionada con sus sueños como tú.
  • Agradece siempre.  Todo pasa por algo.  Sea bueno o malo, todo pasa por una razón.  
  • Admira el arte empezando por la naturaleza que es una obra maestra de Dios, y sigue en ese camino. Ama el arte de aquellos que ven el mundo de forma distinta y que buscan embellecerlo a su manera. Cree en aquellos que aún en tiempos de guerra hablan de amor.

Puedo enumerar mucho más, pero dejaré algunas cosas para mostrártelas y hacértelas sentir mientras esté a tu lado con el favor de Dios. La verdad, no sabía cómo escribirte sobre seguir tus sueños porque para hablar de esto hay que tener presente cosas de las que a muchos no les gusta hablar, como por ejemplo: la muerte. Pero saber que no somos dueños de la eternidad nos ayuda con el tiempo, a aprovecharlo, a no perderlo. A vivir el momento, a no quedarnos con las ganas. Sé tú y siempre serás de aquellos que «levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán».

Pase lo que pase continúa porque estar en la búsqueda de cumplir los deseos del corazón vale demasiado aunque implica no poder complacer a todos y, una que otra vez, perder.  Solo recuerda que perdiendo también se gana.

En conclusión hija mía: Siempre hay algo nuevo que aprender, una lección que afianzar, algo que dejar perder, y algo que comenzar a ganar.

Con todo el amor,

Mamá.

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