Cuentos de Madre

¿Cómo es la vida en cuidados intensivos neonatal?

Estaba decidida a que el siguiente post fuera sobre un tema más relajado, pero justo ahora el hijo de un colega se encuentra luchando por su vida desde hace algunos días, y me inspira a escribirles sobre cómo es la vida en una sala de cuidados intensivos neonatal desde la vivencia de una madre.

Del quirófano a la sala de cuidados intensivos neonatal

Cuando mi parto prácticamente no salí del hospital en los 33 días que siguieron.  Me practicaron una cesárea de urgencias y del salón de operaciones mi hija fue directo a la sala de cuidados intensivos neonatal. Era ‘la niña más grave de toda la sala’ como me dijo un médico residente en uno de esos tantos días ahí. Amelie sufrió de hipoxia (falta de oxígeno en el cerebro), por lo que tuvo que ser reanimada. También padeció hipertensión pulmonar (tratada con sildenafil), y sepsis (infección en la sangre). Esta sala de cuidados intensivos estaba dividida en tres: A (pacientes más críticos), B (pacientes críticos) y C (pacientes que han evolucionado bien o con situaciones menos riesgosas).

«Si quieres te refiero a un psicólogo y en unos meses intentas otro embarazo»

En ese lapso, en los pasillos del hospital y fuera de el, escuché tantas cosas.  Unas muy buenas, otras muy malas. El ginecólogo que me atendió el embarazo por ejemplo, me llegó a decir que tenía que ser fuerte, que mi hija no se salvaría.  Que si quería él me refería con un psicólogo y que en unos meses podría volver a intentar quedar embarazada. Como este comentario recibí varios más, pero los ignoré y me concentré en todo lo positivo que nos rodeaba porque mientras muchos se rinden y cierran puertas, otros abren su corazón y te transmiten lo que sea que necesites para seguir batallando. Toda mi vida giró entorno a las 2 horas de visita que se nos permitía y al reporte de los médicos intensivistas.

La vida con fe

Si estás en una situación similar con un ser querido te transmito fuerza para que no desmayes, para que no cuestiones, para que esperes confiada. Conversa con quienes aguardan en las mismas salas de espera que tú porque sabrán comprenderse y animarse. También porque caerás en cuenta que tu situación podría ser peor, pero no lo es. Yo por ejemplo agradecía la prueba y cada esfuerzo que tuve que hacer aquellos días en el hospital porque hacer todo eso significaba que tenía una hija que aunque con complicaciones, estaba viva.

La vida en cuidados intensivos neonatal es el limbo, pero se puede superar con la ayuda de todos los involucrados y, en muchas ocasiones, de un milagro. Ya han pasado casi dos años de este capítulo y justo ahora ando planeando la fiestecita de cumple de mi princesa. Está sana y fuerte, es un milagro, es un amor.

«Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.»

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