LO INESPERADO TE CAMBIA LA VIDA

Hasta la semana 36 fue un embarazo completamente normal y con todos los controles médicos. A partir de allí: bienestar fetal incierto.

Una historia de vida

Cuando mi parto prácticamente no salí del hospital en los 33 días que siguieron.  Me practicaron una cesárea de urgencias y del salón de operaciones mi hija fue directo a Cuidados Intensivos. Era ‘la niña más grave de toda la sala’ como me dijo un médico residente en uno de esos tantos días ahí. Amelie sufrió de hipoxia (falta de oxígeno en el cerebro), hipertensión pulmonar que le fue tratada con sildenafil, y también de sepsis (infección en la sangre).

En ese lapso, en los pasillos del hospital y fuera de él, escuché tantas cosas. Unas muy buenas, otras muy malas. El ginecólogo que me atendió el embarazo por ejemplo, me llegó a decir que tenía que ser fuerte, que mi hija no se salvaría. Que si quería, él me refería con un psicólogo y que en unos meses podría volver a intentar quedar embarazada. Y como este comentario recibí varios más, pero los ignoré y me concentré en todo lo positivo que nos rodeaba porque mientras muchos se rinden y cierran puertas, otros abren su corazón y te transmiten lo que sea que necesites para seguir batallando.

Si estás en una situación similar con un ser querido te transmito fuerza para que no desmayes, para que no cuestiones, para que esperes confiada. Conversa con quienes aguardan en las mismas salas de espera que tú porque sabrán comprenderse y animarse. También porque caerás en cuenta que tu situación podría ser peor, pero no lo es. Yo por ejemplo agradecía la prueba y cada esfuerzo que tuve que hacer aquellos días en el hospital porque hacer todo eso significaba que tenía una hija que aunque con complicaciones, estaba viva.

Han pasado varios años de este capítulo. Hoy está sana y fuerte. Es un milagro y la certeza del amor. La fe es poderosa y trae la FElicidad.

«Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.»

Mujer y maternidad
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Tener un hijo que requiera terapias no es fácil; ni para ellos, ni para nosotras como sus madres y tampoco para la familia. Aquí no vamos a mentir, es extremadamente agotador.

Prácticas divertidas y caseras en la terapia de lenguaje
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El abandono de terapias es más común de lo que piensas. Es comprensible el sentimiento de frustración cuando los resultados tardan, pero por favor, no te rindas. 

Dolores emocionales en el post-parto
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El proceso de terapias es un trabajo en equipo; y un buen equipo siempre logra los mejores resultados. Te invito a creer en el poder de la FElicidad.

la milla extra

El resultado de trabajar en equipo.